Xerojardineria, jardines eficientes que apenas consumen agua

El término nació en los años 70 en Estados Unidos y aunque aún no está muy generalizado en nuestro país, es un hecho que los xerojardines además de servir como ornamento natural, ahorran energía.

La escasez de agua ha sido uno de los grandes problemas que en los últimos años más ha preocupado a la mayoría del territorio español. La sequía que ataca a nuestro país ha dado lugar a todo tipo de iniciativas que promueven el consumo moderado del agua.

En los últimos años el consumo de agua se ha disparado hasta cotas altísimas, tal es así que en jardinería urbana se gasta el 1,5% del total consumido y, aunque parezca una cifra pequeña, también este sector está obligado a reducir su consumo. Es una realidad que la falta de agua supone un cambio en el paisaje, sin embargo existen sistemas que embellecen el aspecto natural de las ciudades sin dejar por ello de realizar un consumo racional.

La Xerojardinería es uno de estos sistemas. Este extraño concepto, que procede del término “xero”, palabra griega que significa seco, nació en el Oeste de Estados Unidos en los años 70. La sequía que sufrió esta zona del país durante aquellos años puso de manifiesto la necesidad de buscar alternativas para poder seguir disfrutando de la belleza de los jardines sin que ello supusiese un derroche de agua. Fue concretamente en el estado de Colorado donde el Departamento de Aguas de Denver acuñó el término del que hablamos.

El sistema pronto fue acogido y en 1986 se creó el National Xeriscape Council, un organismo no lucrativo encargado de difundir los principios de la xerojardinería. A principios de los 90 ya se trataba de un tipo de jardinería habitual en prácticamente todo el territorio estadounidense y empezaba a traspasar fronteras hacia otros países.

Además, lo que comenzó como un sistema que pretendía reducir el consumo de agua tomó nuevas directrices y entre sus principios incorporó la reducción en el gasto de combustible de la maquinaria, el reciclaje o la limitación en el uso de productos fitosanitarios. Convirtiéndose de esta forma en un modelo de jardinería adaptado a las necesidades climáticas, respetuoso con el medio ambiente y con una grado de eficiencia energética muy alto.

En nuestros días está demostrado que un xerojardín puede llegar a ahorrar hasta una cuarta parte de lo que gastaría un jardín normal. Y aunque muchos pensarán que se trata de jardines de aspecto más seco y feo, sin césped y con colores marrones y sin vida, nada más allá de la realidad. Estudiar el tipo de suelo o colocar un tipo de plantas junto a otras son algunas de la claves para montar un jardín igual de bonito y vistoso. Siempre se ha dicho que “la naturaleza es sabia”, tal es así que la mayoría de los jardines creados por sí solos cumplen en gran medida con los principios de la xerojardinería.

Los principios de la Xerojardineria Siete son los principios que estableció el National Xeriscape Council para montar un xerojardín y obtener los mejores resultados.

  1. Planificación y diseño adecuado Orientación del terreno, dirección de los vientos dominantes, clima, disponibilidad de agua, características del suelo…como para cualquier construcción, pues al fin y al cabo esto también lo es; recopilar todos los datos es el primer paso.
  2. Estudio del suelo Analizar la textura: la estructura y el ph del suelo son tres pasos imprescindibles, pues de ello dependerá el tipo de planta que finalmente elijamos, así como del tipo de abono que tendremos que utilizar para el correcto mantenimiento.
  3. Reducir las zonas de césped: El césped es uno de los recursos más utilizados en la mayoría de los jardines y bien es verdad que como sistema decorativo es muy agradecido con el paisaje. Sin embargo el consumo de agua que genera es excesivo y el coste de su mantenimiento muy elevado. Por ello aunque se utilice, se debe hacer siempre en su justa medida y en los espacios del jardín más llamativos.
  4. Instalar sistemas de riego eficientes Muchas veces el derroche de agua innecesario se produce por una mala elección del sistema de riego. Sistemas como la microaspersión, que en forma de pequeña lluvia riega planta por planta, o el goteo son los más utilizados en la xerojardineria. Llegados a este punto, se ha de tener en cuenta que las plantas se agruparán en función de su necesidad de agua. Últimamente empieza a utilizarse un producto llamado retentor de humedad que absorbe el agua de lluvia y de riego hasta 400 veces su peso y la restituye en función de la necesidad que la planta tenga.
  5. Mulching, la mejor protección para el suelo El nombre suena a alimento, pero se trata de una amalgama de distintos materiales orgánicos e inorgánicos que sirven como acolchado y que protegen el suelo tanto en invierno de las heladas, como en verano de la evaporación de agua, así como del ataque de las malas hierbas. Asimismo, además de cumplir una función muy concreta, el mulching sirve como decoración para el jardín.
  6. Respeto por el medio ambiente y eficiencia energética Además de reducir el consumo de agua, la xerojardinería tiene un espíritu ecológico y es por ello por lo que el uso de productos químicos y el gasto de combustible para la maquinaria debe reducirse en la mayor medida posible. Una medida, por ejemplo, seria ajustar las podas a las mínimas necesarias, pues el gasto de agua que requieren es muy elevado.
  7. Seleccionar las mejores plantas Ni un aspecto árido, ni plantas del tipo cactus… aunque su nombre “xero” quiere decir seco, el aspecto de un xerojardín no tiene porqué ir en concordancia con su aspecto. En nuestro país concretamente la vegetación propia del clima mediterráneo da mucho juego a la hora de elegir las plantas más indicadas.

La clave a la hora de selección está en la necesidad de agua que cada planta vaya a necesitar, por ejemplo sería un error colocar juntas una hortensia, que consume muchísima agua, con un romero, que necesita muy poca. En cambio un lentisco y una adelfa formarían una unión perfecta.

Otra buena elección es la de plantar árboles y plantas trepadoras, que no sólo crean un efecto más estético, sino que además protegen del sol al resto de las plantas. Como ya se ha señalado anteriormente, analizar el ph del suelo es imprescindible para luego elegir las plantas, pues por muy bonito que pueda quedar, colocar una azalea en un suelo calizo siempre resultará un fracaso.

 

hogarefi

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