La energía geotérmica está disponible en todas partes

Guillermo Llopis, uno de los autores de la Guía de la Energía Geotérmica de la Fundación de la Energía de la Comunidad de Madrid, nos habla sobre esta energía tan poco utilizada en España.

El 99 % del planeta está a una temperatura superior a 1.000 ºC. Hoy en día en la gran mayoría de los casos relacionamos la energía geotérmica con aquella que se utiliza en balnearios o piscinas climatizadas, sin embargo su carácter renovable y su nivel de emisión cero, hace de ella una energía muy provechosa para otros usos como la calefacción, refrigeración, etc.

Guillermo Llopis, Ingeniero de Minas y uno de los autores de la Guía de la Energía Geotérmica de la Fundación de la Energía de la Comunidad de Madrid, nos habla de sus ventajas, desventajas y analiza el motivo por el que en nuestro país aún no se ha incorporado como una fuente de energía más. “Dentro de la energía geotérmica podemos encontrar de distintos tipos, de muy baja temperatura, que no supera los 30 ºC, de baja, de media, y de alta temperatura.

Concretamente la primera es la más utilizada en casas particulares”, explica Llopis. “Con el uso de una bomba de calor podemos calentar una casa en invierno y enfriarla en verano”. “A través de unos finos tubos enterrados en un jardín o situados en el interior de una sonda vertical se hace circular agua con un anticongelante, en circuito cerrado, para captar el poco calor que tienen los suelos y rocas, que a lo mejor solo se encuentran a 10 o 15 ºC de temperatura”.

Ese agua, en superficie, pasa por una bomba de calor que funciona con energía eléctrica donde, al igual que ocurre en un frigorífico al comprimirse y expandirse un gas, se genera mas calor que calienta el agua de otro circuito cerrado independiente que recorre los radiadores, los fan-coils o el suelo radiante de una vivienda para proporcionar calor en invierno.

En verano se invierte el sentido de funcionamiento de la bomba de calor para proporcionar refrigeración”. “La bomba de calor geotérmica solo traslada calor del terreno a la vivienda en invierno, y de la vivienda al terreno en verano. No tiene que producirlo”.

La temperatura de la tierra es siempre mas estable, pues si bien en las capas más superiores del suelo la influencia es del calor del Sol que penetra a poca profundidad y por la noche se vuelve a irradiar al espacio, a profundidades de por ejemplo 20 metros es constante y a partir de este punto actúa lo que se llama gradiente geotérmico, que por cada cien metros, la temperatura sube tres grados. “De este modo, en invierno cuando la temperatura ambiente es muy baja, la de la tierra es más alta y en cambio en verano, aunque siga siendo la misma, al subir la del ambiente, sigue siendo útil para enfriar”, explica Guillermo.

Tres son las ventajas principales de la energía geotérmica de muy baja temperatura que señala Llopis, “en primer lugar nos encontramos ante una energía, que está en todas partes y nunca se agota, en segundo lugar al no tener que quemar un combustible no hay emisión de CO2 en los hogares y se eliminan los riesgos de una posible mala combustión, y por último resulta mucho más eficaz, pues por cada unidad de energía eléctrica que se consume se obtienen entre 2 y 4 unidades de energía térmica o frigorífica”.

Sin embargo en España, a pesar de las ventajas que supone explotar esta energía apenas está generalizada y sólo alrededor de cuatrocientas bombas de calor conectadas al terreno se han contabilizado, en su mayoría en Cataluña. “El problema de esta energía es que utilizada como método de climatización para una vivienda supone un coste de equipos e instalación casi el doble que si hablásemos de un sistema con electricidad, gasóleo o gas.

Y aunque a la larga el ahorro sea mayor, la gente no hace cábalas de aquí a diez años, ni se plantea si va a subir el gas o el petróleo, por ejemplo”, comenta Guillermo. Además a esto hay que sumar el hecho de que en España los inviernos no son como en otros países de Europa, donde pueden durar casi la mitad del año, “en nuestro país los inviernos son más cortos y templados, y necesitamos calefacción menos tiempo, un hecho que supone una necesidad menor de búsqueda de alternativas energéticas”, explica.

A pesar de esto, en nuestro país ya comienzan a verse explotaciones de energía geotérmica para climatizar edificios de oficinas e industriales, además con energía de baja temperatura, por ejemplo en invernaderos en Cartagena o Mazarron. Asimismo, ahora en territorios como la Comunidad de Madrid, de Valencia y Cataluña empiezan a darse subvenciones que suponen una disminución en los costes importante. “Con esta guía pretendemos dar a conocer y promover el uso de la energía geotérmica, pues prácticamente todo son ventajas y muy pocos los inconvenientes”, finaliza Llopis.

hogarefi

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