El efecto botijo y la refrigeración por evaporación

En verano, sientes frío cuando sales del agua en la playa. Es un frío refrescante, agradable, pero frío al fin y al cabo. Lo que está pasando es un proceso físico básico que se produce al entrar en contacto nuestra piel mojada con el aire.

El agua que está en estado líquido, se empieza a evaporar, es decir, pasa a estado gaseoso. Al hacerlo, necesita un aporte de energía que roba de nuestro cuerpo. Por eso dejamos de sentir ese frescor en el mismo momento que nos secamos.

El frescor producido por la evaporación de agua es bien conocido desde antiguo. Por eso lleva siglos utilizándose el botijo para refrescar agua en días calurosos. El método es realmente sencillo: un botijo está hecho de material poroso que se encharca de agua.

A medida que el agua de las paredes del botijo se evapora, se refresca el interior del recipiente. Realmente, esa capacidad de robar calor, es la misma que tienen los frigoríficos y aires acondicionados, solamente que en vez de utilizar energía eléctrica para expandir un gas, el botijo usa energía solar para evaporar un líquido.

Utilizando este mismo sistema, existen algunos modelos de climatizadores por evaporación domésticos que son capaces de reducir la temperatura de las habitaciones algunos grados en verano con un consumo energético mínimo (La décima parte o menos del gasto de energía de un acondicionador de aire convencional). Estos aparatos, de tamaño parecido a una estufa doméstica, utilizan un sencillo ventilador para acelerar la evaporación del agua que moja un filtro húmedo.

El aire que expulsa el climatizador es más fresco y húmedo que el de su entorno. Este tipo de electrodomésticos funcionan a mayor rendimiento en lugares secos, ya que facilitan la evaporación y además, sirven para humedecer el ambiente volviéndolo más confortable.

Un sistema similar pero algo más básico, es el que utilizan algunos ayuntamientos y terrazas para refrescar lugares públicos. Se sirven de un sistema de pulverización de agua que expulsa unas finas gotas de líquido que son rápidamente convertidas en gas al calor del sol.

Esta evaporación, refresca el ambiente y mejora el confort del lugar. Si nos acercamos a estos pulverizadores para permitir que el agua líquida nos moje la piel, sentiremos ese frescor más intensamente, pues robará calor directamente de nuestro cuerpo en vez de robarlo del aire. Finalmente, no podemos olvidar a los evaporadores-refrigeradores naturales: las plantas. Un árbol de tamaño medio evapora muchos litros de agua al día, refrescando considerablemente el ambiente a su alrededor. Para comprobarlo, no tenemos más que meternos en un parque umbrío en algún asfixiante día de verano.

hogarefi

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