Agricultura sostenible, una realidad para el medio ambiente

En un sector unido en todos los sentidos al medio ambiente, respetarlo debe ser una máxima. Cada vez son más las medidas que lo fomentan.

Respetar el medio ambiente y luchar por mejorar en materia de eficiencia energética se ha convertido en uno de los objetivos primordiales para todos los sectores empresariales. La agricultura no puede faltar y quizás por su contacto absoluto con el medio natural su compromiso es mayor.

El consumo energético del sector agrario en España supone un 4,5% sobre el total y aunque parezca un dato en cierto modo insignificante frente a otros sectores, ciertos aspectos como el incremento espacial de las superficies de regadío o lo mecanizado de su trabajo, hacen que la Estrategia Española de Eficiencia Energética (E4) incluya medidas de ahorro energético y cuidado medioambiental.

Precisamente frente a estos problemas, que se prevé que de aquí al año 2012 supongan un incremento del 20,38% sobre el total del gasto, el E4 ha planteado una serie de medidas que palien los daños con un ahorro del 4%. Agua, suelos, riesgos naturales, biodiversidad y paisaje, esos son los cinco ejes principales sobre los que la estrategia pretende trabajar para reducir el consumo.

Fomentar alternativas y rotaciones de cultivo adecuadas para cada territorio, hacer un uso más racional de productos químicos para el cuidado de las cosechas o utilizar sistemas de regadío menos derrochadores, cambiar los viejos tractores por otros más eficientes, son algunas de las medidas que se intenta inculcar en el sector agrícola.

Aprovechar cada gota de agua es la necesidad de regar la cosecha y el trabajo que requiere el uso de tractores e instrumentos mecanizados, lo que quizás en el sector agrario suponga un mayor gasto energético y económico. Y por ello las instituciones han puesto mayor interés en estos dos aspectos. La diferencia extrema de temperaturas en nuestro país, la diferenciación entre una España húmeda y otra seca y los problemas que, año tras año la falta de lluvias, conlleva llevaron a la creación del Plan Nacional de Regadío (PNR).

De los casi 3,5 millones de puntos de regadío que se pueden encontrar a lo largo de la geografía española, prácticamente todos presentan deficiencias de algún tipo, tanto es así que una gran parte del agua se pierde, debido a una mala elección del sistema de riego. Un total de 851.426 ha. abarcan la superficie que necesita una transformación en su sistema de regadío según el PNR, y de ellas, 86.426 ha. se pretende que estén reformadas antes de que acabe este año.

Para ello, el Plan contempla tres programas distintos, para sistemas de regadío en ejecución, para sistemas de regadío en zonas de interés social- que por diferentes motivos requieren una ayuda especial y mayor atención-, y para iniciativas privadas, en este caso el agricultor pagará el 50% del gasto y las administraciones agrarias el otro 50%. Disminuir la demanda evitando el derroche de agua por equivocaciones al elegir el sistema de regadío y conseguir así que zonas con más escasez cubran sus problemas de abastecimiento, es el objetivo primordial de este plan.

hogarefi

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